Esta ave cambia de color sin mudar de piel.
La tangara colibrí esconde uno de los mecanismos más curiosos de la ornitología brasileña.

¡Hola fotógrafos!
Existe un ave que visita las flores de la Mata Atlántica con la misma delicadeza que un colibrí, pero esconde un secreto que la mayoría de los fotógrafos desconocen: cambia de color sin cambiar su plumaje.
La tangara coroniazul ( Cyanerpes cyaneus ) es uno de esos avistamientos en la naturaleza que te hacen detenerte un momento. El macho adulto es de un azul ultramar vibrante con patas de un rojo brillante; una combinación que parece irreal hasta que la ves con tus propios ojos.
Pero es después de la temporada de reproducción cuando las cosas se ponen interesantes.

El eclipse
En otoño e invierno, el macho del colibrí tangara se vuelve verde. No un verde cualquiera, sino un verde casi idéntico al de la hembra, que ya es verdosa de forma natural. Los ornitólogos llaman a esto plumaje de eclipse .
La mayoría de las aves que pasan por este proceso de muda reemplazan sus plumas viejas por nuevas. Pero el colibrí tangara hace algo diferente.
El truco de las plumas tricolores
Las plumas del macho son tricolores . Si pudieras observar una pluma bajo un microscopio, verías tres capas:
Base : negro
Medio : azul
Consejo : verde
Durante la época de cría, la punta verde permanece intacta, y el ave luce... verde. Con el paso de los meses, esta punta se desgasta naturalmente debido al uso diario. Y cuando la punta verde desaparece, ¿qué aparece? El azul en el centro.
El colibrí tangara no muda de plumaje. Revela un color que antes estaba oculto.
Es como si el pájaro llevara una capa verde que el tiempo va desgastando gradualmente, revelando su verdadera naturaleza.
¿Por qué importa esto?
Para nosotros, los fotógrafos, comprender este mecanismo cambia por completo nuestra forma de interpretar la escena.
Si encuentras un macho que es en parte verde y en parte azul, no se trata de un ave enferma ni de un híbrido. Es un macho en transición, y capturar ese momento es capturar algo cuya existencia pocos fotógrafos perciben.
El colibrí-tangara no es en realidad un colibrí. Su nombre proviene de su costumbre de visitar las flores con su pico largo y curvado, pero es un ave paseriforme de la familia Thraupidae, la misma familia que las tangaras, los mieleros y los pinzones. Es un hermoso ejemplo de evolución convergente: dos familias de aves diferentes que llegaron a soluciones similares para acceder al néctar.

Dónde encontrar
El colibrí tangara habita en diversos tipos de bosques, desde el Amazonas hasta la Mata Atlántica. Sigue bandadas mixtas de aves, frecuenta los bordes del bosque y la maleza, y aparece en lugares donde no se le ve en otras épocas del año debido a sus migraciones locales.
Si tomas fotografías en la Mata Atlántica, fíjate en las flores tubulares y los árboles frutales. Ahí es donde aparece, con la serenidad de quien sabe exactamente dónde está el néctar.
La próxima vez que veas un azul vibrante entre el verde del bosque, observa con atención. Podría ser un colibrí tangara que muestra algo que la mayoría de la gente no percibe: que a veces el color más hermoso es el que siempre ha estado oculto.

Si alguna vez has fotografiado un colibrí tangara, especialmente uno en plena transición de plumaje, cuéntame tu experiencia. Me encanta saber qué descubren.
Y si aún no conoces esta especie, aquí tienes un consejo: en tu próxima excursión, búscala entre las flores y los grupos mixtos al borde del bosque. Es pequeña, pero cuando la veas, no la olvidarás.